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Carreteras: las venas de nuestro país

Carreteras: las venas de nuestro país
3 noviembre, 2016

Son infinidad de cosas las que hacen que un país entero se mueva y funcione. Todos los estamentos existentes aportan su granito de arena en este cometido y todos son importantes: la Administración Pública, los particulares, diferentes tipos de empresas, asociaciones…Sin embargo, pocas cosas hay más importantes para mantener a flote la economía de una nación que la industria. Un sector que, en España y en otras muchas zonas, resulta clave.

Sin embargo, para que la industria funcione es necesario tener una red de infraestructuras que permitan que eso sea posible. Es decir, no se puede pedir que la industria española funcione si nuestras carreteras están en un estado pésimo o si no hay disponibles sistemas de comunicaciones eficientes. Todo tiene que estar en perfecto estado para que nuestras empresas puedan realizar sus trabajos de manera eficaz.

Desde hace muchos años trabajo en el Ministerio de Fomento, que es el encargado de gestionar las competencias que tienen que ver con la red de carreteras del Estado. Constantemente nos estamos preocupando por el estado de las mismas, porque sabemos que éste es un elemento fundamental para garantizar, ya no solo la eficiencia en los transportes, sino la seguridad de todos nuestros ciudadanos y ciudadanas.

En los últimos años comenzamos a darnos cuenta de que la empresa con la que trabajábamos para mantener la seguridad vial en varias de nuestras más importantes carreteras no estaba cumpliendo con su cometido. No reparaba los elementos que hacían posible esa seguridad vial, como las farolas o las barreras de contención. La solución era muy sencilla: dejaríamos de trabajar con ellos. Fue lo que terminamos haciendo.

El siguiente paso era encontrar un sustituto. Pero, en vista de lo que nos había pasado con la empresa anterior, necesitábamos un sustituto de garantías, que no nos fuera a dejar tirados y que consiguiera reponer los elementos de seguridad vial tan pronto como fuera necesario. Después de varias reuniones, el gabinete decidió decantarse por esta empresa que fabrica barreras metálicas de seguridad vial, Industrias Duero, dedicada a proporcionar elementos como los que estábamos intentando encontrar.

En una institución como es un Ministerio, además de garantizar la seguridad de las infraestructuras también es necesario mirar el aspecto económico. No podíamos dejarnos una cantidad de dinero exagerada en una partida como carreteras porque implicaría que otras partidas no recibirían la atención necesaria. Sin embargo, el aspecto económico no fue un problema porque con Industrias Duero el trabajo nos salía bastante más barato que con nuestro socio anterior.

Empezamos a trabajar de manera conjunta y quedamos muy satisfechos. Todos los aspectos en los que se necesitaban reparaciones (farolas, paneles acústicos, vallas y un largo etcétera) fueron tratados y la seguridad de las carreteras mejoró considerablemente. Tanto fue así que, tras unos meses, hicimos un estudio acerca del número de accidentes que en ellas se había producido y éste había descendido de manera considerable. Todo un acierto.

Continuar trabajando en la seguridad vial

España es uno de los países que más ha trabajado y mejorado en materia de seguridad vial con respecto a las cifras del pasado. En 2015 fallecieron, según datos de la Dirección General de Tráfico, un total de 1.126 personas, 6 menos que el año anterior. Y eso teniendo en cuenta que el índice de movilidad de los españoles ha crecido un 4% también con respecto al año 2014.

Este es el duodécimo año consecutivo en el que se consigue reducir el número de víctimas mortales en las carreteras. España es uno de los tres países de la Unión Europea que ha conseguido reducir el número de víctimas junto con Dinamarca y el Reino Unido y, además, se consolida como el quinto país con mejor seguridad vial del mundo.

Son datos alentadores y que también tienen que seguir motivándonos para hacer todavía mejores nuestras carreteras. Esto, como decía al principio, beneficiará no solo a los ciudadanos sino también a las empresas, que dispondrán de un sistema para realizar transportes más seguro y eficiente. No cabe duda de la importancia de un cometido como este para garantizar el funcionamiento del sistema y de la sociedad.