El mar, nuestro medio de vida

El mar, nuestro medio de vida
20 enero, 2017

Vivimos en un país rodeado por kilómetros y kilómetros de costa que, durante muchos siglos, se ha dedicado al comercio y a la pesca aprovechando esta situación. Para nosotros, que estamos acostumbrado, puede ser algo a lo que no damos demasiada importancia pero pensad en Austria cuyas fronteras no tocan por ningún lado el mar, o en Eslovaquia, Suiza, Serbia, Macedonia, la República Checa, etc. Y eso sólo en Europa.

Imagino que cada país tendrá una serie de beneficios por estar en una situación y no en otra. Nosotros, sin ir más lejos, tenemos muy limitado el tema del petróleo mientras que los países árabes sabemos que son ricos en “oro negro”. Sin embargo, personalmente pienso que tenemos una ventaja que otros países no tienen y es que España, además de estar rodeada por mar, es un país de tierra fértil que disfruta de muchos días de sol al año y eso nos trae turismo, energía solar, agricultura, etc.

Eso ha hecho que hayan proliferado muchos tipos de industrias que se ganan la vida en el mar. Desde la industria turística hasta la marítima o la pesquera, y todas ellas tienen en común que, en mayor o menor medida, necesitan de embarcaciones que les faciliten el trabajo. Balsamar es una empresa con 18 años de experiencia, que da servicio a todas estas industrias que necesitan productos y asesoramiento marítimo especializado.

En Balsamar podemos encontrar balsas salvavidas, botes de rescate, chalecos salvavidas, radiobalizas, transpondedores, material contra incendios, trajes, etc. Además, ofrecen servicios de revisión y mantenimiento de productos de seguridad marítima así como de instalación y reparación.

Y es que España es uno de los países con más tradición pesquera y eso nos ha dejado una preciosa estampa en los pueblos marineros de la costa.

Los pueblos marineros más bonitos

El diario ABC público una lista de los veinte pueblos marineros más bonitos de España. Nosotros no vamos a hablar de los 20 pero sí de los que consideramos que merecen especial atención.

Lastres

Situado a 59 km de Oviedo en una protegida ensenada, entre mar y montaña. El caserío está levantado encima del acantilado y siempre fue pesquero cobrando fama en la época en que se cazaban ballenas. Pero también es ganadero. Sus casonas tienen miradores acristalados y las calles son estrechas y empedradas, casi todas en cuesta.

Tazones

Cerca de los Picos de Europa, también en Oviedo, y sobre una ladera de pinos y eucaliptos se encuentra Tazones. Al amanecer se repite la misma escena, con las que parecen frágiles embarcaciones haciéndose a la mar y cuando deja de verse la última, el silencio vuelve a llenar las calles que son miradores desde donde se han visto muchas tormentas, algunas causantes de naufragios.

El pueblo es unas pocas calles empedradas con casas bajas y un puerto con pequeños bares-restaurantes con referencias marineras que sacan sus mesas a la calle.

Cudillero

Y siguiendo en la misma provincia llama la atención la distribución de sus casas, apiñadas sobre la ladera del monte como “empujándose” para poder ver el mar. Abajo queda el puerto viejo desde donde se contempla la mejor vista con el pueblo trepando montaña arriba. Cudillero es una larga calle principal a la que van a dar otras más estrechas casi todas escalonadas. Al atardecer llegan las barcas de pesca y se abren pequeños tenderetes, en los bajos de las casas donde se puede comprar el pescado recién llegado.

Tabarca

Tabarca es un pequeño islote de 45 hectáreas que mide 1800 metros de largo por 400 de ancho y es la única habitada de toda la Comunidad Valenciana. Desde la borda  de la golondrina da la impresión de que flota sobre el mar. Turística durante el día, Tabarca cambia cuando parte el último barco que lleva de regreso a los que han venido a pasar el día y a comer en sus playas. Entonces el sol del atardecer da reflejos dorados a sus piedras y todo se llena de silencios y tranquilidad.

Tabarca se encuentra a 30 minutos de navegación desde Santa Pola (Alicante) y es Conjunto Histórico compuesto de unas cien casas bajas que conservas el aire de las viviendas de pescadores y que se levantan dentro de lo que fue fortaleza, a la que se accede por la puerta de San Miguel.

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